Los músicos de La orquestina somos los habituales del Corro de bailes de San Chuan. Fundamentalmente, los que residimos en el valle de Chistau, junto a otros músicos locales como David De Andrés, acompañamos a esta particular y original formación de folklore aragonés allí donde es requerida.
 

CORRO D'ES BAILES DE SAN CHUAN
 
El Corro d'es bailes de San Chuan, no se entiende sin el pueblo y el valle a los que se debe (San Juan de Plan y la bal de Chistau).

El pueblo de San Juan de Plan (San Chuan) tiene actualmente una población de apenas 160 habitantes que han resistido a la tentación de emigrar hacia zonas industriales o más desarrolladas, propiciada por el secular abandono a que se han visto sometidas las áreas rurales de montaña. En este pueblo han sido las mujeres quienes en los años setenta-ochenta intentaron despertar el interés por unas tradiciones que estaban en vías de desaparición, enlazando con todo un proceso de recuperación de la conciencia histórica aragonesa más amplio.

Los resultados en San Juan han sido de lo más interesante por dos razones, básicamente: porque el conjunto cultural popular estaba muy vivo y presente todavía en la memoria colectiva y porque el proceso de recuperación ha partido y ha sido protagonizado casi exclusivamente por gente del propio pueblo. Este trabajo de más de veinte años ha dado frutos esperanzadores y algunas realidades de una magnitud impensable en un pueblo tan pequeño. Por todo ello, hoy San Juan cuenta con un Museo Etnográfico de gran riqueza, con un grupo folklórico como el que nos ocupa, con un viejo molino (El Molín) y una antigua serrería (La Sarra) restaurados para diversos usos tradicionales y trabajos de artesanía… y con muchos más proyectos para que las generaciones venideras no olviden una cultura y formas de vida singulares.

Cabe también destacar que dentro del conjunto tradicional chistabín, junto con el folklore, es la lengua lo más importante. Es éste uno de los cada vez más escasos lugares donde el aragonés sigue siendo lengua común entre las gentes y donde el castellano encuentra una mayor resistencia a imponerse como oficial.
 

UN PUEBLO QUE BAILA: EL CORRO D'ES BAILES

El grupo folklórico nació gracias al entusiasmo de unas cuantas mujeres que habían colaborado intensamente ayudando a los primeros trabajos de recuperación del folklore comarcal surgidos en Sobrarbe en los años setenta. El proceso fue lento y laborioso al principio y no siempre encontraban el apoyo de las gentes del lugar, que no acababan de entender su propósito. A pesar de ello, no se desanimaron y el grupo empezó a funcionar poco a poco hasta tener cohesión, enriqueciéndose cada vez con más danzas sacadas del olvido y con bailadores más jóvenes.
 
En la actualidad el Corro d'es bailes lo pueden llegar a componer más de 40 personas, lo que supone una cuarta parte de los habitantes de San Juan, algo excepcional en cualquier grupo folklórico, hasta el extremo de que se puede decir que no es un grupo sino "un pueblo que baila". Por ello, es en las festividades del lugar —Fiesta Mayor, San Juan y Carnaval, especialmente— cuando el grupo alcanza su verdadero sentido. Incluso desde hace seis años organizan el llamado "Diya de la cultura chistabina,", en torno al último fin de semana de junio, un día en el que medio pueblo se viste de calzón y chipón, en el que se baila y en el que se presentan algunas prendas tradicionales.

Dos de los aspectos más notables del grupo son la riqueza del vestuario y la de los instrumentos musicales con que se acompañan.

El vestuario está compuesto, en gran parte, por piezas muy antiguas, conservadas de generación en generación, algunas de ellas con más de doscientos años de antigüedad. Las piezas que se han hecho modernamente han respetado plenamente la tradición, incluso en la selección de tejidos o hilos y hasta en la forma de tejerlos.

Los instrumentos musicales que acompañan las danzas son también los tradicionales, destacando algunos de ellos porque, si bien antiguamente estaban más extendidos en el resto de Aragón, hoy han quedado reducidos a estos altos valles pirenaicos y poco más. El conjunto de músicos del Corro d'es bailes forma, además por su parte, un grupo de reconocido prestigio en la recuperación de la música tradicional aragonesa —La orquestina del fabirol— quien utiliza violín, acordeón diatónico (curdión rutiniera), guitarra, guitarro, gaita de boto (la gaita de fuelle autóctona), pandereta, castañetas y tempan (especie de pandero).

Aparte de las danzas, han recuperado un buen número de cantos de diversos tipos, principalmente romances, algunos con una antigüedad de seis siglos. Existen varias grabaciones del Corro, alguna de ellas histórica, como la realizada en el año 1978 para la I Muestra de Folklore Aragonés, o las piezas recogidas en el disco colectivo "Folklore Aragón'91"; pero donde mejor pueden apreciarse algunas de las danzas del valle de Chistau es en el libro-disco "Danzas de Sobrarbe", de Isabel Riazuelo y La orquestina del fabirol y editado por el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón en 2000.

Sin duda, es el conjunto de danzas lo más notable de lo recuperado por el grupo y que nos vienen a demostrar la riqueza del folklore aragonés más allá de la exclusividad de la jota, como se suele pensar.

Respecto a la trayectoria de sus actuaciones, El Corro d'es bailes ha participado en los más diversos festivales de España. Además de sus frecuentes actuaciones por todo Aragón y el sur de Francia, lo más destacable son las giras llevadas a cabo en estos años por Holanda, por la república ex-soviética de Tadjikistán y por Eslovaquia.